El CPIQ participa en la formación de Ingenieros Químicos

2019-08-20

Mauro Abulafia y Germán Pinzón, estudiantes del último año de la carrera de Ing. Química de la UTN Buenos Aires, volvieron al país a principios de 2019, luego de realizar un intercambio de 6 meses en Francia en el marco de las becas ARFITEC 2018.

Germán Pinzón fue destinado a la Escuela de Ingeniería Superior SIGMA Clermont, ubicada en la ciudad homónima, mientras que Mauro Abulafia, se incorporó a la Escuela Nacional Superior de Química de Lille, al norte de Francia.

“Desde que entré a la Facultad busqué este tipo de actividades. Siempre quise viajar a Francia para estudiar, pero al principio no había propuestas para la carrera de Ingeniería Química. Un día vi que los afiches con el anuncio de las becas, en el sexto piso de la sede Medrano, por lo que me acerqué al Departamento y me inscribí”, explicó Pinzón.

El caso de Abulafia fue diferente. “Si bien me interesaba viajar, no era algo que estaba buscando. Un día se nos acercó Susana Santana, Directora de la carrera, nos contó de qué se trataban las becas, nos impulsó a participar. Entonces me anoté, sin muchas expectativas. Pero tuve suerte y quedé”.

Abulafia regresó los primeros días de enero, mientras que Pinzón lo hizo a mediados de febrero. Ambos coincidieron en que las mayores dificultades que tuvieron que afrontar fueron la adaptación al idioma, las diferencias en cuanto a metodologías de estudio, y la experiencia de vivir solos en otro país.

“Lo que más me costó fue soltarme a hablar. Al principio entendía, pero no me animaba a hablar en francés. Por suerte tuve compañeros excelentes que me ayudaron mucho”, expresó Abulafia.

“Además –agregó-, la cursada era de 8 a 18. Eran 10 horas continuadas y estaba desacostumbrado, por lo que volvía muy cansado. Lo positivo es que esto acortaba la duración de los cursos e ibas rotando de materia seguido, lo que lo hacía interesante”:

Por su parte, Pinzón destaca que el ámbito universitario está preparado para recibir extranjeros de manera excelente, por lo que la integración no le resulto compleja, y que “más allá de la gente que conocí y que mejoré muchísimo en el francés, el viaje me demostró que no es imposible irse a vivir a otro país, algo que no imaginaba antes de irme”.

Al volver tuvieron que realizar el trámite para convalidar las asignaturas cursadas en Francia, tomándolas como créditos en materias electivas. Este año ambos comenzaron a desarrollar sus Proyectos Finales.

“Queríamos agradecerle a las Ingenieras Susana Santana y Agustina Zangrando en forma particular, al Consejo Profesional de Ingeniería Química, a la UTN (docentes, graduados y Centro de Estudiantes), empresas y a todos aquellos que aportaron la ayuda económica necesaria para que pudiéramos viajar, porque sabemos que el sacrificio ha sido muy grande”, coincidieron.